PEDRO PABLO PEÑALOZA
EL UNIVERSAL
El tronar del gran cacique de la política nacional
desempolvó un asunto que ya ni emitía señales
de humo. Sin embargo, para los conocedores del tema indígena,
la decisión del presidente Hugo Chávez de expulsar
del país a Las Nuevas Tribus representa un acto de justicia
que reivindica los derechos de las comunidades aborígenes.
"Esta organización, integrada por religiosos de Estados
Unidos y Canadá, ejecutó una actividad misionera
de carácter colonial, incompatible con la Carta Magna",
explica el sociólogo y ex congresista Alexander Luzardo.
Autor del libro "Amazonas, el negocio de este mundo. El
caso Nuevas Tribus", Luzardo encabezó desde el Palacio
Federal Legislativo una serie de investigaciones que arrojaron
como resultado que los pastores norteamericanos "violaban
derechos fundamentales de los indígenas como la libertad
religiosa, la autodeterminación espiritual y el libre
desarrollo de la personalidad".
Las averiguaciones, que principalmente se realizaron
en las décadas de 1980 y 1990 y que contaron con
la participación de la FAN, concluyeron que en los
asentamientos de los religiosos "estaban haciendo evaluaciones
estratégicas del territorio, posicionamientos y ejercían
el control sobre la población indígena".
Con antecedentes
Aunque su nombre parezca sugerir lo contrario, el problema
de Las Nuevas Tribus es viejo. Luzardo, ambientalista
y redactor de la Ley de Comunidades, Pueblos y Culturas
indígenas de 1988, recuerda que "Las Nuevas Tribus
llegan a Venezuela en 1946 y se establecieron por tiempo
indefinido desde 1952, gracias a un permiso que les
otorgaron durante la dictadura de Marcos Pérez
Jiménez".
Al principio, los misioneros ubicaron sus bases en
Amazonas, y posteriormente se trasladaron hacia Bolívar
y Apure. "La presencia de Las Nuevas Tribus tenía
un sustento muy precario desde el punto de vista jurídico,
pues con su actividad violaban la libertad de culto
de los indígenas", precisa el antiguo senador
de la República.
En 1987, una comisión interinstitucional,
presidida por Luzardo, elevó unos reclamos
que llevaron al Ministerio de Educación a cerrar
una academia de estos religiosos evangélicos
en el sur de la nación, por las irregularidades
detectadas y el ataque que sufrían los valores
ancestrales de los aborígenes.
Otras amenazas
Actualmente, según afirma el experto, Las Nuevas Tribus
han visto diezmadas sus fuerzas por las divisiones
internas en el seno de este grupo, y debido
al aumento de la vigilancia que generó
la conversión de Amazonas en estado.
Empero, Luzardo celebra la determinación
adoptada por Chávez y le exige al poder
central atender otros dramas que afectan la
vida de las poblaciones originarias. "En la
Sierra de Perijá, así como en algunas
zonas más del país, los indígenas
protestan el otorgamiento de concesiones mineras
y carboníferas que dañan el medio
ambiente".
El antiguo congresista tiene frescas en
la memoria las debilidades de Caracas en
el pasado _"incluso el Estado utilizó
la moderna infraestructura de los misiones
norteamericanos"_ y por tal motivo lanza
un suspiro: "ojalá que Las Nuevas Tribus
religiosas no sean sustituidas por unas
mineras y carboníferas".
ppenaloza@eluniversal.com