Washington/Nueva York. La temporada de premios musicales
en Estados Unidos alcanzó el pasado miércoles su punto
más alto con la entrega de los Grammy. La industria celebró
a los más grandes artistas por su calidad, por su popularidad
y por su incidencia en las ventas. Pero a ciencia cierta, qué
es lo que lleva al público a conectar con las estrellas,
qué lleva a un desconocido directo a la fama gracias a
algún tema o estilo determinado son preguntas que se han
hecho un grupo de investigadores.
¿Qué es lo que hace que una canción se convierta
en un "hit" o una película en un éxito de taquilla
finalmente? ¿Incide la calidad, o se trata de un atractivo
particular de la figura en cuestión o bien una gran campaña
de mercadeo?
Sociólogos estadounidenses descubrieron que no se
trata de calidad objetivamente medible, sino que las personas
tienden a preferir lo que creen que le gusta también
a otros.
En otras palabras, una canción, una novela o una
película de terror tiene ante todo éxito si
otros la bajaron de Internet, la leyeron o la vieron en
el cine, respectivamente; según afirman Matthew Salganik
y colegas de la Universidad Columbia de Nueva York en
la revista científica estadounidense Science (volumen
311, página 854) que circula este viernes según
informa la agencia DPA.
El gusto es de los otros
Por lo tanto, lo definitorio es la popularidad.
Una explicación de este hecho es que "los individuos
no toman sus decisiones solos, sino que se orientan
por el comportamiento de sus congéneres", escriben
los autores del estudio.
Esta fórmula de éxito puramente subjetiva
constituye una dificultad para Hollywood, las editoriales
y la industria discográfica, que se rebanan
los sesos intentando buscar formular que conecten
con el público más amplio, afirman los
investigadores.
Un comentario aparte del artículo publicado
en Science dice: "El proceso social creador de
un éxito rotundo difícilmente permite
predecir" la predilección por un producto
u otro.
"Cuanto mayor es la influencia social, tanto
más desequilibrado e impredecible es el
resultado colectivo", añade.
Un anzuelo en la red
El equipo dirigido por Salganik llegó
a sus conclusiones a partir del éxito
o fracaso de canciones desconocidas que
ofrecieron para descargar gratuitamente
en una página en Internet.
Un total de 14.341 personas aprovecharon
esta oferta. Un grupo podía ver
la cantidad de veces que había
sido bajada previamente una canción,
mientras que el otro grupo carecía
de esa posibilidad.
En vista de que para los participantes
ni las canciones ni los intérpretes
eran conocidos, el primer grupo _que
podía ver la cantidad de veces
que había sido descargada una
canción_ tomaba sus decisiones
teniendo en cuenta el gusto de los
otros: cuando mayor era la frecuencia
con que una canción era bajada,
tanto más querida era para los
visitantes posteriores de este "mercado
musical artificial".
"Las mejores canciones rara vez
eran un fracaso, y las peores rara
vez se convertían en un éxito,
pero entre estos dos polos se podía
dar cualquier resultado" impredecible,
concluyeron Salganik y colegas.
Así, el favoritismo por
una canción u otra, por un
libro u otro, depende del boca
a boca.