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| Caracas, viernes 10 de febrero, 2006 | |||||||||||
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SOCIEDAD / La calidad no hace un éxito La influencia de la mayoría incide en la preferencia
¿Qué es lo que hace que una canción se convierta en un "hit" o una película en un éxito de taquilla finalmente? ¿Incide la calidad, o se trata de un atractivo particular de la figura en cuestión o bien una gran campaña de mercadeo? Sociólogos estadounidenses descubrieron que no se trata de calidad objetivamente medible, sino que las personas tienden a preferir lo que creen que le gusta también a otros. En otras palabras, una canción, una novela o una película de terror tiene ante todo éxito si otros la bajaron de Internet, la leyeron o la vieron en el cine, respectivamente; según afirman Matthew Salganik y colegas de la Universidad Columbia de Nueva York en la revista científica estadounidense Science (volumen 311, página 854) que circula este viernes según informa la agencia DPA. El gusto es de los otros Por lo tanto, lo definitorio es la popularidad. Una explicación de este hecho es que "los individuos no toman sus decisiones solos, sino que se orientan por el comportamiento de sus congéneres", escriben los autores del estudio. Esta fórmula de éxito puramente subjetiva constituye una dificultad para Hollywood, las editoriales y la industria discográfica, que se rebanan los sesos intentando buscar formular que conecten con el público más amplio, afirman los investigadores. Un comentario aparte del artículo publicado en Science dice: "El proceso social creador de un éxito rotundo difícilmente permite predecir" la predilección por un producto u otro. "Cuanto mayor es la influencia social, tanto más desequilibrado e impredecible es el resultado colectivo", añade.
Un anzuelo en la red El equipo dirigido por Salganik llegó a sus conclusiones a partir del éxito o fracaso de canciones desconocidas que ofrecieron para descargar gratuitamente en una página en Internet. Un total de 14.341 personas aprovecharon esta oferta. Un grupo podía ver la cantidad de veces que había sido bajada previamente una canción, mientras que el otro grupo carecía de esa posibilidad. En vista de que para los participantes ni las canciones ni los intérpretes eran conocidos, el primer grupo _que podía ver la cantidad de veces que había sido descargada una canción_ tomaba sus decisiones teniendo en cuenta el gusto de los otros: cuando mayor era la frecuencia con que una canción era bajada, tanto más querida era para los visitantes posteriores de este "mercado musical artificial". "Las mejores canciones rara vez eran un fracaso, y las peores rara vez se convertían en un éxito, pero entre estos dos polos se podía dar cualquier resultado" impredecible, concluyeron Salganik y colegas. Así, el favoritismo por una canción u otra, por un libro u otro, depende del boca a boca. |
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