Ginebra._ El hambre reduce la capacidad de aprendizaje
de los niños de forma a veces irreversible, según
un estudio publicado por el Programa Alimentario Mundial (PAM),
que recuerda que cerca de seis millones de menores mueren cada
año por causas relacionadas con la desnutrición.
"El hambre durante la infancia puede suponer un retraso irrecuperable
del desarrollo mental, un bajo coeficiente intelectual y una
reducción de la capacidad de aprender", indica el PAM,
órgano de la ONU, en este primer estudio anual sobre
el hambre en el mundo.
Según este informe difundido por AFP, el coeficiente
intelectual de las poblaciones de más de 60 países
es de 10 a 15 puntos inferior a la media mundial, debido
a la falta de yodo en su alimentación.
"La alimentación durante el embarazo y la primera
infancia tiene un impacto importante en el desarrollo
del cerebro", explica el PAM. "Después de la primera
infancia, es posible mejorar el desarrollo intelectual
pero su capacidad, en muchos sentidos, ya ha quedado determinada".
El estudio afirma que un gran número de niños
que padecen hambre no van a la escuela porque sus padres
les hacen trabajar.
Pero, "incluso cuando van a la escuela, el hambre
les impide concentrarse en sus lecciones", añade
a un portavoz de la agencia AFP.