"Tener basura acumulada o mal recolectada puede generar la
proliferación de roedores, cucarachas y moscas, que son
portadores de enfermedades", explicó José Antonio
Suárez, profesor de Infectología de la Escuela de
Enfermedades Tropicales de la UCV.
El infectólogo advierte que por vía inhalatoria
es muy poco probable que pueda haber una infección por
basura, aparte del olor desagradable
Para el especialista, las enfermedades de la piel están
más bien relacionadas con hacinamiento y no con basura.
"En el caso de la conjuntivitis, podría haber un repunte
en los sitios en donde hay quemaderos de basura, pero no por
acumulación de ésta", indicó Suárez.
Peligrosas enfermedades
Los roedores, las cucarachas y los mosquitos pueden propagar
enfermedades tan complejas y peligrosas como amebiasis, ántrax,
encefalitis, leptospirosis, leishmaniasis, fiebre tifoidea,
tifus, entre otras.
Además, los especialistas relacionan el considerable
aumento de los casos de asma con la proliferación de
cucarachas.
Igualmente, la basura es un depósito que puede ser el
hábitat del mosquito que transmite el dengue y la malaria.
Daños a la atmósfera
La acumulación de basura también participa en el
deterioro de la naturaleza.
El gas metano, producto de los desechos orgánicos, retiene
el calor generado por la radiación solar y eleva la temperatura
de la atmósfera, colaborando en el efecto invernadero.
La acumulación de basura sin ninguna clasificación
genera ciertos gases que desintegran la capa de ozono. Los
productos que están involucrados en este fenómeno
son los aerosoles para el cabello, algunas pinturas y desodorantes.
Esta situación obliga a pensar en la clasificación
y el reciclaje de los desechos sólidos.