LAURA DÁVILA TRUELO
EL UNIVERSAL
A la 1:30 de la mañana en el barrio La Cumbre de Antímano,
Daivis José Colina, de 17 años, decidió que
ya era tarde para seguir la fiesta pues al día siguiente
tenía trabajo.
Algo alegre por la bebida se fue con un amigo rumbo a su
casa, pero al poco tiempo de estar en la puerta varios sujetos
llegaron. Uno de ellos lo hirió en una pierna. Daivis
intentó refugiarse en la casa donde se celebraba la reunión,
pero de tres disparos murió en el lugar. El joven quedó
sólo con la mano dentro de la casa.
Natali Colina lamenta que su hijo se haya venido a vivir
a Caracas con su abuelo, pues fue por vivir entre tanta violencia
que perdió la vida. Ella relató que el muchacho
trabajaba seis días a la semana en un autolavado cercano
a la plaza La Concordia.
Según la madre los sujetos que mataron a Colina no lo
robaron, pero ella asegura que él no tenía problemas
con la gente del lugar ya que apenas hacía unos meses
que se había venido de Santa Teresa, en Miranda, para
poder trabajar.
Lo que sí comenta es que al muchacho lo asesinaron los
miembros de una banda de Mamera que tienen azotada la zona
y que ha matado a varias personas y ha dejado a más de
tres jóvenes heridos. Otros familiares aseguran que estos
sujetos suben y bajan todos los días del barrio con la
más absoluta libertad.
Ahora Colina está decidida a no dejar venir a los tres
hijos que le quedan a Caracas porque ahora teme perder a otro
de sus muchachos.
Muerte por encomienda
A las 4:30 de la tarde del sábado mientras Elvis Adrián
Lobos Subecum, de 22 años, se comía un helado en
una escalera cercana a su casa en el barrio Germán Rodríguez
en Antímano un sujeto se acercó a él y le disparó
en 15 oportunidades.
Sus familiares aseguran que la muerte fue sólo una venganza
pues Lobos era "muy enamorado" y no le permitía a los
azotes de la zona que lo sometieran. Hacía cuatro días
Lobos había tenido una pelea a golpes con un sujeto apodado
Méchalo, el cual, dicen, quedó muy maltrecho pues
el chico practicaba taekwondo.
Al parecer, en el barrio se dice que por la muerte de Lobos
se pagaron 500 mil bolívares.
La familia asegura que el muchacho, que trabajaba como herrero
cometió "el error" de no permitirse bajar la cabeza ante
los tipos que lo querían fastidiar. Ahora deja a su novia
embarazada de dos meses.
Sin seguridad
La hermanas de Richard Ortega, quien fue asesinado el domingo
en el kilómetro 18 en Mariches, aseguran que en esa zona
reina el hampa, que, no sólo mató a su hermano,
sino que cada día roba a los vecinos del lugar.
La muerte de Ortega es uno de los 37 decesos que ocurrieron
en Caracas entre la noche del viernes y lunes a las 6:00 am.