El martes, la ciudad amaneció hundida en la violencia. Doce muertos fueron los que la División contra Homicidios registró durante esas 24 horas.
Uno de ellos fue un joven de 19 años que murió a las 3:35 de la tarde del lunes en el Tercer Plan de La Silsa, en Catia. Él respondía al nombre de José Gregorio Bolaños Alejo.
El joven estaba en la vía pública tomándose un refresco frente a una bodega, cuando llegaron tres hombre que sin mediar palabra le descargaron un arma nueve milímetros. Después los sujetos huyeron. El joven quedó desangrado en la calle sin que alguien pudiera hacer algo por él.
Los funcionarios del Cicpc que llevan la averiguación son los adscritos a la Subdelegación Oeste.
Se pudo conocer extraoficialmente que uno de los tres homicidas es, presuntamente, un funcionario policial.
En el Oeste, según se pudo conocer, se concentraron la mayor cantidad de asesinatos. Allí, además de Bolaños, murieron otras cuatro personas.
En la Subdelegación de El Paraíso se registraron cinco homicidios: cuatro ocurridos en un mismo hecho en un barrio de El Cementerio.
En El Llanito murió un hombre de 53 años que respondía al nombre de José del Cristo Aldana (53). A él lo asesinaron en La Bombilla de Petare. Las primeras versiones dan cuenta que el hombre se resistió al robo y, por castigo, sus ladrones decidieron quitarle hasta la vida.
Pero además en Caricuao también falleció otra persona. Fue un adolescente de 15 años a quien le quitaron la vida unos sujetos todavía sin identificar. Hay dos versiones del hecho. Una refiere que el adolescente se quedó atrapado en línea de fuego mientras dos bandas rivales dirimían sus diferencias; otra señala que el joven murió por un ajuste de cuentas.