NADESKA NORIEGA ÁVILA
ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL
Catia La Mar.- Tras los acordes de la Orquesta Sinfónica
Infantil de Vargas, de la actuación de la Coral de Manos
Blancas del Centro Educativo Especial Simón Rodríguez
y de la Coral Infantil Amor y Fe, en los rostros de los 1.500
niños que se encontraban en el club Aeropuerto de Catia
La Mar se dibujó la más grande de las sonrisas.
En ese instante, voluntarios de la Fundación Mil y un
Motivos para Sonreír salían con bolsas llenas de
obsequios, que serían entregados a cada uno de estos
pequeños, quienes habitan en su mayoría en zonas
deprimidas, desde Naiguatá hasta Tarmas, en la parroquia
Carayaca.
Ana Luisa, una pequeña de cinco años, trataba de
oír el llanto de su muñeca, mientras se llevaba
al oído los labios plásticos del obsequio que soñaba.
La camaradería reinaba entre Robert y Juan Manuel, quienes
recibieron un kit de beisbol, con el que piensan emular a
"El Gato" Andrés Galárraga.
La iniciativa, que cumplió su séptimo año
de ejecución, nace de la visión de Alexis Miranda,
tras los deslaves de 1999.
"Desde entonces impulsamos una cruzada en búsqueda de
empresarios, profesionales y personas de buena voluntad que
deseen donar un juguete y compartir con nosotros la satisfacción
de darle alegría y esperanza a un pequeño ser humano
con el más simple de los gestos", advierte Miranda.
La fundación está integrada por un equipo de profesionales
comprometidos en construir un proyecto de vida exitoso para
chiquillos desamparados.