Madrid.- Negarlo todo. Ese ha sido el patrón seguido hasta ahora por los principales acusados en el juicio por los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid, que continuó en la capital española con el interrogatorio de los presuntos colaboradores de la peor matanza terrorista en la historia de Europa.
El guión de todas estas declaraciones parece salido de un manual que prepara para los interrogatorios a los "muyahidines" que fueron capturados, una copia del que fue encontrado en poder de los siete terroristas del 11M que se suicidaron en una vivienda del barrio madrileño de Leganés tres semanas después de la masacre, reseñó DPA.
"Procura no contestar. Insiste en que no tienes ninguna relación con tal grupo o tal persona. Debes ponerte firme a pesar de las pruebas, denuncias de agentes o confesiones de los demás, porque tú puedes rechazarlas y dar rodeos para salir del dilema con honor... Que nada te lleve a la confesión... la resistencia debe ser total, hay que ocultar todo", instan dichas instrucciones, según reseñó el diario El País.
Según la legislación española, en una vista oral como la del 11M, los acusados no están obligados a declarar, no tienen tampoco que jurar o prometer que dirán la verdad y ni siquiera pueden ser castigados si mienten en su testimonio.
Entretanto, el sirio Mouhannad Almallah Dabas, uno de los ocho integrantes de una célula islamita que habría dado infraestructura y apoyo financiero a los atentados en Madrid, afirmó que algunas reuniones a las que fue eran para preparar una obra de teatro.
"Nunca fui a reuniones donde se hablara de la Yihad", afirmó Dabas en la cuarta jornada del macrojuicio.
Durante un interrogatorio de más de tres horas, Dabas, para quien la Fiscalía pide 12 años de cárcel por pertenencia a organización terrorista, admitió ser "simpatizante" de los hermanos musulmanes y dijo que desde 2004 pertenece al Partido Socialista Obrero Español.