Quito.- El presidente ecuatoriano,
Rafael Correa, advirtió hoy que podría desatarse
una especie de "guerra civil" entre comunidades asentadas
en zonas mineras y las empresas que explotan los yacimientos.
Correa, en su habitual programa radial sabatino, anunció
que en los próximos días emitirá un decreto
de "movilización nacional" de la fuerza pública,
para atender el "gravísimo" problema minero, así
como para combatir el contrabando de combustibles, reseñó
Efe.
"El problema minero es gravísimo y tenemos sectores
donde estamos al borde de una guerra civil", remarcó
Correa, tras admitir que se han producido graves enfrentamientos
entre pobladores y empresas mineras.
En Ecuador existen más de 3.700 concesiones mineras.
"Todo el país está concesionado" y, en algunos
lugares, los alcaldes "tienen que pedir permiso a las mineras
para hacer alcantarillado. Eso es un absurdo", remarcó
Correa.
Aseguró que el conflicto proviene de una ley aprobada
en 1990, que alentaba las concesiones mineras, pero señaló
que esos negocios en los últimos 16 años han reportado
al Estado apenas 22 millones de dólares.
"No hemos recibido ningún beneficio de eso (la minería),
ni el Estado ni la población, y eso va a tener que ser
desmontado", apuntó el mandatario, e indicó que
la Asamblea Constituyente que promueve su gobierno deberá
cambiar las leyes mineras.
Reiteró que en su administración se creará
el "Ministerio de Minas", tras señalar que la ley que
alienta las concesiones mineras fue elaborada con un crédito
del Banco Mundial, el cual será revisado por su gobierno,
que cree que ese préstamo es parte de una "deuda ilegítima".
Correa dijo, asimismo, que el decreto de movilización
de la fuerza pública también intentará frenar
el contrabando de combustible hacia países vecinos como
Colombia, Perú, e incluso a Panamá.
Aseguró que entre 2004 y 2005, durante el gobierno del
ex presidente Lucio Gutiérrez, se presentó una crisis
por el contrabando de combustibles, ya que en ese periodo
la importación de gasolinas, en volumen, "creció
40 por ciento, cuando la economía creció sólo
el tres por ciento".
"Eso es inaudito", afirmó Correa, y remarcó que,
"es claro" que ese aumento de la importación de carburantes
no se dirigió a atender la demanda interna, "sino para
el contrabando".
Correa indicó que el decreto de movilización intentará
evitar que grupos mafiosos embarquen el combustible subsidiado
por el Estado, para venderlo como contrabando a países
como Perú y Panamá, donde el coste de las gasolinas
es mucho mayor al de Ecuador.
"Eso no lo vamos a tolerar más", apostilló Correa,
a tiempo de afirmar que se calcula que el contrabando de combustibles
perjudica al país entre 300 y 500 millones de dólares
anuales.
Recordó que el problema del contrabando de combustibles
fue analizado recientemente por el Consejo de Seguridad Nacional
y dijo que hay "un plan coordinado" entre el Ministerio de
Energía, la empresa estatal Petroecuador y las fuerzas
militares, que busca "capturar" a los contrabandistas.