México.- El crítico de cine y
escritor español Vicente Molina Foix aseguró hoy
en México que el cine español ha entrado en crisis
y ya no impulsa con el mismo vigor que antes las coproducciones
con Latinoamérica ni sirve de modelo en esta región.
De la situación del cine español dijo que "hay
un problema muy grave" por diversas razones entre las que
citó la presencia de la competencia de EE.UU., y "un
momento de redefinición y crisis profunda" con una iniciativa
de nueva Ley de Cine, "que no acaba de promulgarse".
"Se discute mucho pero no se promulga. Hay gente enfrentada",
lamentó Molina Foix en declaraciones a Efe.
Recordó que cuestiones como la fusión en enero
de 2003 entre Canal Satélite Digital, cuyo máximo
accionista es Sogecable, y Vía Digital, mayoritariamente
de Telefónica, le restó apoyos al cine al terminar
con la competencia que había en el sector.
Ello perjudicó también los proyectos de coproducciones
en Latinoamérica, añadió.
"Ahora me consta por amigos comunes que muchas coproducciones
emanadas en Chile, México o Argentina, industrias comparativamente
poderosas que tenían un apoyo en España muy fuerte,
ahora España misma está en crisis (...) y no cuentan
con eso", aseguró.
Para Molina Foix, la industria del cine en su país "tuvo
un gran momento con Pilar Miró", cuando fue directora
general de Cinematografía (1982-1985)".
Entonces se organizaron bien las ayudas estatales, la lucha
contra la competencia desleal y las cuotas de pantalla, "que
son necesarias".
Sobre la iniciativa que están impulsando los directores
Guillermo Del Toro, Alfonso Cuarón y Alejandro González
Iñárritu para potenciar mayores apoyos al cine en
México comentó que no hay fórmulas mágicas.
"La respuesta tiene que venir del propio país, de su
gente, que se conciencie" de la importancia del cine, aseguró
Molina Foix.
"Es fundamental que se articule una forma de permitir que
las películas se sigan haciendo. Alguna fracasará,
o la mayoría de ellas, pero así se hacen las cosas",
añadió.
Reconoció que lo ideal sería "que la industria
se autoabasteciera", como ocurría hace medio siglo con
algunos empresarios volcados con el cine, pero ahora los costes
de producción y distribución lo han convertido en
una industria muy cara.
"La respuesta siempre es la misma: se trata de que los poderes
fácticos, el gobierno, las instituciones y los magnates
que pueden invertir en cine, decidan si quieren una industria
cinematográfica nacional", añadió.
Señaló que hay actividades como el teatro o la
ópera que no existirían sin subvenciones, igual
que ocurre con los museos, "espacios subvencionados donde
la gente va a ver exposiciones temporales".
"Yo no quiero que el cine sea un museo donde la gente vaya
para ver exposiciones temporales. El cine tiene que se vivo
por su propia urdimbre y construcción", concluyó.