DELIA MENESES
EL UNIVERSAL
La huelga que iniciaron los 600 trabajadores de las cinco estaciones de Metrocable (Parque Central, La Ceiba, Hornos de Cal, Manguito y San Agustín) cumple hoy una semana.
Ayer, las voces de protesta crecieron a las puertas del Ministerio del Trabajo, ubicado en el Centro Simón Bolívar, donde se unieron también los reclamos de los obreros de la Línea 5 y 3 del Metro de Caracas.
El descontento parte de la misma raíz: el irrespeto a varias de las cláusulas contenidas en el contrato colectivo. Alegan que la jornada de trabajo debería constar de nueve horas de lunes a jueves y de ocho los viernes, para así completar las 44 horas reglamentarias que les darían derecho a descansar dos días seguidos. En lugar de eso, se les obliga a venir los sábados a cambio de un bono de alimentación, cuando la cancelación debe ser doble.
Los obreros denunciaron, además, que Odebrecht les impuso trabajar en tres turnos, "cuando en el sector construcción siempre se ha operado en dos horarios de siete a siete", indicó Jean Ferrer, vocero del sindicato. Las quejas se han levantado ante el Ministerio del Trabajo, el de Infraestructura y la Compañía Metro de Caracas pidiendo que intervengan en lo que consideran es la violación de sus derechos laborales y beneficios sociales.
El acuerdo entre los obreros de la construcción y la empresa Odebrecht no se vislumbra cerca. Mientras tanto parece cada vez más lejana la posibilidad de finalizar las obras del Metrocable para el mes de octubre, según eran los deseos del presidente Chávez.