NADESKA NORIEGA ÁVILA
ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL
La Guaira.- Uno de los deseos de Gisela Moretti es
llevar a sus dos nietas a visitar la última morada terrenal
de su abuelo Arnaldo García, ubicada en el cementerio
de La Guaira, en el sector Guanape. Esta acción cotidiana
y trivial, se ha convertido en toda una hazaña para el
grupo familiar, que no quiere someter a las pequeñas
a la desagradable visual del camposanto varguense, que se
ha convertido en espacio favorito para los ritos y brujerías,
así como de los profanadores de tumbas y la delincuencia,
factores que han obligado a los deudos a buscar otros espacios
o en el peor de los casos, dejar de visitar el lugar, dándolo
por perdido.
"Evidentemente el cementerio fue intervenido para remover
los escombros y reconocemos que muchos familiares han dejado
al abandono la tumba de fallecidos, pero es una urgencia que
las autoridades, en este caso la Alcaldía, intervengan
de forma masiva el cementerio de La Guaira, especialmente
en la parte de vigilancia y saneamiento ambiental. Las últimas
visitas que he realizado sola las hago con temor y encontrando
en el camino restos de animales y frutas en descomposición,
que dan un aspecto terrible a este lugar que debe inspirar
paz y sosiego", señala Moretti.
No sólo los cultos extremos preocupan a los visitantes.
"Aquí más que de los espíritus, uno tiene que
estar pendiente es de los vivos. Hay un grupito de gente mala
conducta que tienen de sopa a los deudos, especialmente a
los que vienen entre semana o a verificar algún trabajo.
Por lo general actúan en la parte alta del cementerio.
Uno no puede hacer nada, porque también expone su vida"
advierte Juan Iriarte, quien realiza trabajos a cuenta de
los dolientes, para arreglar los nichos funerarios, muchos
de los cuales presentan fuertes filtraciones a raíz de
los sucesos de 1999.
Algunos familiares afirman que enviarán un oficio formal
al alcalde de Vargas, Alexis Toledo, a fin de que los apoye
en esta cruzada. "La situación crítica se presenta
en el cementerio de La Guaira, uno va al de Maiquetía
o Carayaca y esto no se ve. Queremos que autoridades nos ayuden.
No queremos trasladar los restos de mi mamá. Ella era
guaireña y quería descansar aquí", indica Carmen
Serrano.