VÍCTOR ARTIS
El apagón
Todavía no disponemos de información precisa sobre
la falla general del sistema eléctrico ocurrida unas
semanas atrás. Pudo ser debida a eventos impredecibles
o a errores humanos pero cualquiera sea la causa, la sociedad
merece una explicación creíble. Ignorar a los usuarios
lleva a suponer que se les desprecia y eso es mas incorrecto
que la falta de competencia (si la hubo) en la operación
del servicio.
Caracas padeció muchos inconvenientes en la circulación
por ser la ciudad más poblada y congestionada. A la carencia
de metro se agregó el caos del transporte superficial
por no disponer de semáforos que ordenaran el cruce en
las esquinas. Por quedarme varado en el Este de la ciudad
padecí las obstrucciones de las intersecciones de las
avenidas Miranda y Libertador, y de las pocas rutas que conectan
el Norte con el Sur y viceversa. No sé cuál habrá
sido el desastre en el recorrido de la avenida Sucre de Catia,
vía que carece de rutas complementarias (caminos verdes)
para eludir el tráfico de las horas pico.
Aceptamos como normal carecer de ayuda para circular, porque
el personal de vigilancia parece entrenado para resolver conflictos
o infracciones pero no para mantener fluido el tránsito.
No disponemos de planes de contingencia para solucionar congestiones
puntuales y fue evidente que tampoco existen para enfrentar
el colapso general, situación que continuará mientras
no dispongamos de una gerencia urbana capaz de detectar continuamente
las condiciones del tránsito y tomar medidas inmediatas
que mitiguen los inconvenientes.
Organizaciones dedicadas a servir a la ciudadanía existen
en otras ciudades y pueden medir y ver a distancia las condiciones
de la circulación, información que gracias la operación
de los semáforos desde una central remota permite desviar
los vehículos hacia vías menos congestionadas. No
sólo existe la tecnología sino que, además,
es posible simular el efecto de las decisiones antes de ponerlas
en práctica. Este servicio público se podría
complementar con una estación de radio que informara
a los usuarios para ayudarlos a escoger la ruta que crean
les pueda convenir. Si la emisora transmitiera durante todo
el día y fuera amena, podría ser rentable. La demostración
de su utilidad la constatamos en las tres transmisiones diarias
que recibimos desde un helicóptero, sin embargo la congestión
perenne que padecemos amerita mayor frecuencia en la información.
La gerencia del tránsito rebasa la responsabilidad de
las cinco alcaldías de la ciudad, porque es una gestión
de alcance metropolitano. Nada puede hacer una Municipalidad
aislada, porque todas deben recibir vehículos procedentes
de otros ámbitos. Chacao es la vía de paso obligada
entre Petare y Libertador, y El Hatillo sólo puede salir
por Baruta. Sin duda, gerenciar el tránsito es una gestión
que corresponde a la Alcaldía Metropolitana, entidad
que no parece tener interés en servir mejor a la ciudadanía
sino lo contrario, como se deduce de su afán por desprenderse
de responsabilidades. Ojalá y Caracas tenga mejor suerte
con los gobernantes a escoger en noviembre.
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