BRIAMEL GONZÁLEZ ZAMBRANO
EL UNIVERSAL
Un segundo día de enfrentamientos y tensión vivieron
ayer los vecinos de Cerro Verde, al sureste de la ciudad,
debido a la continuación de una obra que tiene orden
de paralización, por haber afectado las zonas verdes
del sector.
Poco después de las 11:00 a.m. de ayer llegaron cuatro
camiones con arena destinada a la construcción, pero
un grupo de residentes se apostó en la garita para impedir
el paso. Sin embargo, una de las unidades derribó la
barra de seguridad y tres de las vecinas resultaron agredidas
por los obreros, según la versión de las afectadas
y de otras personas presentes.
Parte de la comunidad ha denunciado que continúa la
construcción de la casa en la calle Los Linderos, pese
a que existen tres órdenes de paralización por haber
intervenido las áreas verdes e incumplido con las ordenanzas
del municipio El Hatillo.
"No podemos permitir que siga la obra si se sabe que se está
maltratando el medio ambiente, que pasan unidades con una
carga excesiva para el puente de la entrada y que no cumplen
las ordenanzas. La ley no se negocia", dijo Ely Carras, quien
vive en la zona desde 1992.
En la garita de seguridad permanecieron durante dos horas
en tensas conversaciones un grupo de vecinos y el representante
legal de Domingo Goncalves, propietario de la obra, quien
se abstuvo de hablar con la prensa.
Al sitio llegaron además efectivos de la policía
de El Hatillo así como los concejales Miryam Do Nascimento
y Salvador Pierrone para mediar y mantener la calma.
También asistieron funcionarios de la Dirección
de Catastro de la Alcaldía, quienes consiguieron que
salieran los camiones de la urbanización.
La concejal Do Nascimento informó que solicitará
a la Cámara que convoque un cabildo abierto para tratar
el tema con la comunidad.
"Hay supuestas irregularidades que revisar. No se entiende
por qué no se han respetado las órdenes de paralización
emitidas por la Alcaldía y siguen llegando camiones y
obreros. Hay que explicar los atropellos cometidos", comentó
la edil.
Vecinos y miembros del consejo comunal advirtieron que se
mantendrán alerta para impedir que siga la construcción.
"Nos agreden en nuestra propia casa y el señor Goncalves
no da la cara sino que sigue sin obedecer las leyes. Estamos
cansados de esperar que nos respondan los oficios y de que
haya arbitrariedades", dijo Carlos Jaramillo, del consejo
comunal.
bgonzalez@eluniversal.com