Antes del mediodía de este viernes, en medio de la cola y la congestión de la autopista Francisco Fajardo, Robert Rojas, de 23 años, quien viajaba en una moto en sentido oeste de la autopista fue arrollado por un Toyota Yaris azul a la altura de la estatua de María Lionza.
Los tripulantes del Yaris optaron por darse a la fuga en medio del tránsito, pero un grupo de motorizados que había visto lo ocurrido, molestos por la muerte de un compañero, comenzaron a seguirlos.
A cada paso de la persecución que se extendía por la autopista, cada vez a más velocidad, se iban sumando motorizados que trataban de dar alcance a los responsables del accidente.
Los testigos aseguran que los disparos comenzaron pronto en la vía. Quienes viajaban a bordo del carro sacaron armas por las ventanas y disparaban al aire con la intención de atemorizar a sus perseguidores.
Los otros conductores se hacían a un lado mientras el Yaris se abría paso, pero ni con los disparos los motorizados los dejaron de seguir.
A la altura de Quinta Crespo, en un recodo, el conductor del Yaris perdió el control del vehículo volcándose en medio de la vía.
Los motociclistas se abalanzaron sobre el carro, pero antes de poder alcanzar a quienes viajaban dentro, funcionarios de la Policía de Caracas llegaron al lugar, junto a tres ambulancias, para poder asistir a los pasajeros.
Los motorizados aseguraban que el conductor era efectivo de la policía de Caracas, pero según explicaron fuentes de ese cuerpo, el chofer es hermano de un comisario del organismo, por ello llegaron los efectivos con la intención de llevarse a las personas que viajaban en el Yaris.
Pero el número creciente de motorizados enfurecidos impidió la acción de los funcionarios. Minutos más tarde efectivos de la Policía Metropolitana llegaron para controlar la situación y se llevaron al conductor del Yaris a la oficina de Tránsito.
Al menos una hora de cola, hasta cerca de la una de la tarde, generó el accidente y la persecución. LDT